Hace más de 75 años, Anna Frank y su familia se escondían del horror del Nazismo, posiblemente el horror sistematizado más cruel en la historia de la humanidad. Ese pequeño espacio en el altillo de una fábrica, donde se refugiaron durante dos años, es hoy un museo que se puede visitar en la ciudad de Amsterdam. El Centro Anna Frank Argentina, fundado en 1991, logró que Buenos Aires sea sede de la primera y única réplica que hay en el mundo de ese refugio.

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Por tercer año consecutivo, desde la materia Prácticas del Lenguaje, llevamos a los alumnos de 8o año a visitar este museo que se levantó en una vieja casona de estilo inglés, en el barrio  de Coghlan, donada por una familia argentina. .Allí nos encontramos con la misma biblioteca que tapa la entrada al escondite igual a su original holandés. 

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Después de haber leído y analizado el Diario de Ana Frank en clase, los chicos valoran la templanza de Anna , una adolescente como ellos, que tenía los mismos sueños y las mismas vivencias que ellos y cuya inocencia se rompió de golpe por razones que no llegó nunca a comprender.  El diario refleja pequeñas escenas que los chicos ven como familiares, a pesar de la distancia en el tiempo y eso los acerca mucho más a la tragedia que le tocó vivir a millones de personas como ella. 

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Mientras analizábamos el libro, los alumnos que tenían historias familiares relacionadas con el tema, las compartieron  en clase. Los invitamos a investigarla y contarla con fotos y documentos que tuvieran a mano. Esto les permitió conocer y admirar aún más a sus abuelos o bisabuelos por todo lo que habían sufrido para sobrevivir, y también valorar a nuestra querida Argentina, que los recibió y les aseguró un espacio de respeto, de libertad y de igualdad de oportunidades para volver a empezar.

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Teresa Sofía Buscaglia

Profesora de Prácticas del Lenguaje 


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