El centro de estudiantes se formó con el objetivo de generar el cambio que los estudiantes queríamos ver en la comunidad.

El mural surge en primera instancia como una necesidad personal de tratar con temas no hablados dentro de la institución, y así es cómo, a través de una yuxtaposición entre la historia y el arte, se genera un espacio de relevancia. Algo que solía ser una simple pared blanca en un pasillo se torna símbolo de la lucha por los derechos humanos, en una obra que representa tres de los movimientos más esenciales en la historia en cuanto a los derechos humanos. 
El diseño está compuesto por tres secciones: la lucha por la igualdad de genero, por los derechos civiles y por los derechos a la liberación sexual. 


El proyecto tardó en concretarse pero me permitió entrar en contacto con distintas personas de diferentes edades que se ofrecieron a ayudarme o simplemente alentar lo que estaba haciendo. Gracias a ellos y a los esfuerzos pudimos concluir el primer proyecto casi 8 meses después de que surgiera la idea. 

Llevó mucha persistencia, paciencia y tiempo.  Ese mural fue el primer proyecto terminado. Fue un gran paso para la institución apoyar el debate de cuestiones como género a través del arte. Todo el proceso valió la pena y significó una experiencia realmente única en cuanto a la educación y pensamiento critico. Y para eso está el centro de estudiantes. Para unirnos y crear un cuerpo estudiantil fuerte y vociferante, que refleje la realidad que queremos ver en nuestro colegio. 

Valentina Maniotti - Y12


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