Escribo estas palabras unos largos días después de la construcción llevada a cabo por sus hijos en Moreno, pcia. de Buenos Aires.

Junto con 18 valiosos jóvenes, nos embarcamos en una jornada que para la gran mayoría es iniciática. Un fin de semana en el que la realidad de otros nos golpea la cara, el corazón, el alma.

De todas maneras, a pesar y motivados por esto, nuestros alumnos lograron su objetivo, y lo trascendieron. Nada puede decirse con palabras, y los que estuvimos allí coincidimos en esto. 

Sin palabras, solo haberlo vivido. 

La pobreza, el hambre, el frío y el olvido son intransferibles. Pero la empatía se construye a partir de los encuentros. Y con la inútil posibilidad de razonar lógicamente tantas miserias e inequidades, solo queda el sentimiento.

El 25 de Mayo celebramos un acto de amor. 3 viviendas construidas. 3 familias con un poco más de esperanza. Sin lógica, amor sencillamente.

Sus hijos fueron parte, los invito a que formen parte ustedes también. 

Dialoguen, pregunten, busquen. Juntos transformemos lo inevitable en posibilidad.

Todos los días son un buen día para un nuevo Techo.

 

Federico Wohlfeiler


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